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Corrió hasta que le dolieron las piernas, hasta que le fallaron las rodillas; hasta sentir que cada pequeño hueso de sus pies se encogía intermitentemente por el esfuerzo.
Hasta que su boca se secó y fue incapaz de respirar sin sentir los latidos de su corazón en la garganta, estrangulándola a cada nueva bocanada de aire que luchaba por un hueco entre sus costillas.
Aun así no dejó de correr; necesitaba alejarse de allí, sentir que dejaba todo aquello atrás aunque fuese sólo por un momento…sólo un fugaz instante de paz. Necesitaba saber que podía llegar tan lejos como lo necesitase, olvidando todo lo demás.
No soportaba aquella sensación; algo le oprimía el pecho como si sus costillas tratasen de separarse, como si alguien le impidiera avanzar frenando su marcha con una certera patada en el esternón.
Cuando no pudo más quedó tendida sobre el irregular suelo de tierra, sintiendo como cada pequeña piedrecilla se le incrustaba en la espalda, así permaneció durante un par de minutos, con los ojos fuertemente cerrados, tratando de recobrar la respiración.

por las veces que no estuve ahí.

One Comment

  1. Y es que a veces necesitamos alejarnos de aquellos ruidos que golpean nuestra cabeza. Necesitamos sentirnos solos con nosotros mismos. Necesitamos estar solos en general. Y pensar. O no.Huir de todo lo repugnante que nos rodea. Sencillamente correr hacia ningún lado. Pero correr al fin y al cabo. Correr sin sentido…

    Yo al menos.


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